Cómo intentar dar clases en Primaria y no perecer en
el intento
La actividad en los colegios se parece cada vez más a
aquel inútil servicio militar de antaño en el que, tras la ilusión de un
frenético movimiento, no se iba a ninguna parte.
La Consejería de Educación se apresta a cobrar con
intereses la prima concedida por acogernos al Plan de Calidad y Mejora de
los Rendimientos Escolares en Andalucía. Son días de febril trabajo. Todo
el mundo anda preocupado por cuadrar las Programaciones (hermosa palabra) que
redimirán a nuestros alumnos del fracaso y la ignorancia secular. Los equipos
directivos trasladan fielmente las órdenes. Hay que engrasar bien la maquinaria
burocrática: este año toca evaluación externa; tenemos que mejorar algunos indicadores.
Los que acusan a la Consejería de comprar aprobados a cambio de incentivos
es que no conocen a los docentes andaluces. ¿O sí?
Al comenzar el curso, todos los maestros del colegio
recibimos un archivador, perfectamente organizado con sus pestañas y
separadores: Horarios, orientaciones, normativas, planes, evaluaciones,
modelos de plantillas de lo más diverso, faltas de asistencia, adaptaciones
curriculares, piojos, justificantes, citaciones, etc.
De todo este farragoso material quiero entresacar algunas
perlas para que se aprecie, por si a alguno le quedaba alguna duda, el grado
de estulticia al que hemos llegado en la enseñanza primaria.
En una de sus páginas, todas encabezadas por el
repelente eslogan “Por la Excelencia Educativa” se nos orienta sobre cómo
debemos preparar las Unidades Didácticas. Copio textualmente:
ACTIVIDADES,
METODOLOGÍA
·
Deben de presentar las tareas integradoras de competencias, de áreas y
contextualizadas.
????
EVALUACIÓN Y
CRITERIOS
·
Tenemos que establecer relaciones objetivo con criterio de evaluación y
promoción de una manera clara.
No hay nada mejor que la claridad. A continuación se
nos indica cómo debemos (o nos deben, aún no está claro) evaluar nuestra
práctica docente:
·
Los espacios-materiales-estrategias y tiempos han sido motivadores y
socializadores.
Lo de los materiales socializadores me ha dado que
pensar. Llevo todo el día dándole vueltas y no acabo de ver la relación entre,
pongamos por caso, las pinturas Alpino y la socialización.
·
Hemos fomentado el aprendizaje dialógico.
Vale, lo reconozco, lo del aprendizaje dialógico es
una de mis debilidades.
·
Ha existido una buena conexión y empatía alumnado-profesorado.
Se debe referir a las neuronas empáticas, también
llamadas neuronas espejo.
En otro apartado, denominado CONVIVENCIA (otra hermosa
palabra) se nos recomiendan algunas posibles acciones para su mejora.
Observen:
·
Preparar la clase para que a los alumn@s les sea más fácil colaborar en las
tareas de formación.
·
Servirse de la persuasión y del prestigio del profes@r para que los alumn@s
se dediquen a las tareas de aprendizaje.
·
Crear un ambiente de aceptación y respeto mutuo que permita al alumno
expresar sus sentimientos de forma satisfactoria.
Está bien, pueden expresar sus sentimientos al
profes@r, a condición de que sea de forma satisfactoria. La que sigue es una
muestra de necedad casi siniestra. Lean:
·
Intentar mejorar el marco escolar y las normas del Centro si fuera
necesario antes de intentar cambiar las conductas de l@salumn@s.
Como diría un castizo: ¡Manda h.!
Más adelante se nos ilumina sobre cuáles deben ser las
actividades del tutor. Eso sí, todas ellas son consideradas prioritarias. Vean:
·
Explicarles las funciones y tareas que él mismo tiene como profesor tutor
del grupo, dándoles la oportunidad de participar en la propuesta y programación
de actividades.
Esto sí que es democratizar la enseñanza. Tomen nota
en Secundaria.
·
Realizar actividades que muestren a la Comunidad la diversidad existente en
la misma desde un punto de vista social, cultural y étnico, y que resalten la
importancia de integrar a todos sin excepción en la dinámica escolar.
¿Se han quedado sin palabras? Pues la siguiente
propuesta creo que refulge con luz propia entre tanta imbecilidad. Admiren:
·
Tener entrevistas individuales con los padres, cuando ellos las soliciten o
el tutor las considere necesarias, ayudándoles a descargar la ansiedad ante los
problemas escolares de sus hijos y buscando una valoración global y una actitud
más activa y responsable ante la situación.
Ustedes pensarán que toda esta colección (en realidad,
una mínima muestra) de sandeces y anacolutos debería provocar de
inmediato la oposición de los claustros, que los responsables habrían de
sufrir la mayor reprobación y que estaría justificado su escarnio público.
Nada de eso. No se les mueve ni una pestaña. Todo sigue igual ante la
indiferencia general. De modo que, para no coger la escopeta y liarnos a
tiros (¿verdad, Antonio?), solo nos queda el humor como contrapunto a
tanto despropósito.
En una sociedad menos desorientada, sería impensable
organizar la enseñanza en los colegios bajo las absurdas indicaciones de
tanto majadero, si no fuera mediante una formidable, directa y feroz
represión. Aquí no es necesario. Hordas de “compañeros” alegres, solidarios
y democráticos se encargan a diario, con exquisito celo, de asolar los colegios
sin más beneficio que algún carguillo, un mejor horario o curso o,
directamente, por nada. Una de las armas más eficaces para la propagación
es este recorta y pega infernal que tras largos años de actividad ha conseguido
convertir las directrices de nuestros eminentes pedagogos en unos textos
imprecisos, desordenados y aún más absurdos que los originales, si tal cosa
fuese posible.
Todo ello me recuerda la oportuna y convincente
opinión de Carlo M. Cipolla de que, entre la estupidez y la maldad,
siempre hay que escoger esta última. Es menos dañina.
