jueves, 28 de octubre de 2010


Cómo intentar dar clases en Primaria y no perecer en el intento



                                                     La actividad en los colegios se parece cada vez más a aquel inútil servicio militar de antaño en el que,  tras la ilusión de un frenético movimiento,  no se iba a ninguna parte.
La Consejería de Educación se apresta a cobrar con intereses la prima concedida por acogernos al Plan de Calidad y Mejora de los Rendimientos Escolares en Andalucía. Son días de febril trabajo. Todo el mundo anda preocupado por cuadrar las Programaciones (hermosa palabra) que redimirán a nuestros alumnos del fracaso y la ignorancia secular. Los equipos directivos trasladan fielmente las órdenes. Hay que engrasar bien la maquinaria burocrática: este año toca evaluación externa; tenemos que mejorar algunos indicadores. Los que acusan a la Consejería de comprar aprobados a cambio de incentivos es que no conocen a los docentes andaluces. ¿O sí?
Al comenzar el curso, todos los maestros del colegio recibimos un archivador, perfectamente organizado con sus pestañas y separadores: Horarios, orientaciones, normativas, planes,  evaluaciones, modelos de plantillas de lo más diverso, faltas de asistencia, adaptaciones curriculares, piojos, justificantes, citaciones, etc.
De todo este farragoso material quiero entresacar algunas perlas para que se aprecie, por si a alguno le quedaba alguna duda, el grado de estulticia al que hemos llegado en la enseñanza primaria.
En una de sus páginas, todas encabezadas por  el repelente eslogan “Por la Excelencia Educativa” se nos orienta sobre cómo debemos preparar las Unidades Didácticas. Copio textualmente:
ACTIVIDADES, METODOLOGÍA
·         Deben de presentar las tareas integradoras de competencias, de áreas y contextualizadas.
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EVALUACIÓN Y CRITERIOS
·         Tenemos que establecer relaciones objetivo con criterio de evaluación y promoción de una manera clara.
No hay nada mejor que la claridad. A continuación se nos indica cómo debemos (o nos deben, aún no está claro) evaluar nuestra práctica docente:
·         Los espacios-materiales-estrategias y tiempos han sido motivadores y socializadores.
Lo de los materiales socializadores me ha dado que pensar. Llevo todo el día dándole vueltas y no acabo de ver la relación entre, pongamos por caso, las pinturas Alpino y la socialización.
·         Hemos fomentado el aprendizaje dialógico.
Vale, lo reconozco, lo del aprendizaje dialógico es una de mis debilidades.
·         Ha existido una buena conexión y empatía alumnado-profesorado.
Se debe referir a las neuronas empáticas, también llamadas neuronas espejo.
En otro apartado, denominado CONVIVENCIA (otra hermosa palabra) se nos recomiendan algunas posibles acciones  para su mejora. Observen:
·         Preparar la clase para que a los alumn@s les sea más fácil colaborar en las tareas de formación.
·         Servirse de la persuasión y del prestigio del profes@r para que los alumn@s se dediquen a las tareas de aprendizaje.
·         Crear un ambiente de aceptación y respeto mutuo que permita al alumno expresar sus sentimientos de forma satisfactoria.
Está bien, pueden expresar sus sentimientos al profes@r, a condición de que sea de forma satisfactoria. La que sigue es una muestra de necedad casi siniestra. Lean:
·         Intentar mejorar el marco escolar y las normas del Centro si fuera necesario antes de intentar cambiar las conductas de l@salumn@s.
Como diría un castizo: ¡Manda h.!
Más adelante se nos ilumina sobre cuáles deben ser las actividades del tutor. Eso sí, todas ellas son consideradas prioritarias. Vean:
·         Explicarles las funciones y tareas que él mismo tiene como profesor tutor del grupo, dándoles la oportunidad de participar en la propuesta y programación de actividades.
Esto sí que es democratizar la enseñanza. Tomen nota en Secundaria.
·         Realizar actividades que muestren a la Comunidad la diversidad existente en la misma desde un punto de vista social, cultural y étnico, y que resalten la importancia de integrar a todos sin excepción en la dinámica escolar.
¿Se han quedado sin palabras? Pues la siguiente propuesta creo que refulge con luz propia entre tanta imbecilidad. Admiren:
·         Tener entrevistas individuales con los padres, cuando ellos las soliciten o el tutor las considere necesarias, ayudándoles a descargar la ansiedad ante los problemas escolares de sus hijos y buscando una valoración global y una actitud más activa y responsable ante la situación.
Ustedes pensarán que toda esta colección (en realidad, una mínima muestra) de sandeces y anacolutos debería  provocar de inmediato la oposición de los claustros, que los responsables habrían de  sufrir la mayor reprobación y que estaría justificado su escarnio público. Nada de eso. No se les mueve ni una pestaña. Todo sigue igual ante la indiferencia general. De modo que, para no coger la escopeta y liarnos a tiros (¿verdad, Antonio?), solo nos queda el humor como contrapunto a tanto despropósito.
En una sociedad menos desorientada, sería impensable organizar la enseñanza en los colegios bajo las absurdas indicaciones  de tanto majadero,  si no fuera mediante una formidable, directa y feroz represión. Aquí no es necesario. Hordas de “compañeros” alegres, solidarios y democráticos se encargan a diario, con exquisito celo, de asolar los colegios sin más beneficio que algún carguillo, un mejor horario o curso o, directamente, por nada. Una de las armas más eficaces para la propagación es este recorta y pega infernal que tras largos años de actividad ha conseguido convertir las directrices de nuestros eminentes pedagogos en unos textos imprecisos, desordenados y aún más absurdos que los originales, si tal cosa fuese posible.
Todo ello me recuerda la oportuna  y convincente opinión de Carlo M. Cipolla de que, entre la estupidez y la maldad, siempre hay que escoger esta última. Es menos dañina.

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